lunes, noviembre 26, 2007

Tool

Quienes conozcan bien a Tool estarán de acuerdo conmigo de que se trata de una banda fuera de lo común. Sinceramente, no conozco otro grupo con la actitud bajo la que siempre se esconde Tool. Y en cuanto a su música, que decir, que en sus muchos años juntos (ya van casi 15 años), no es que hayan sacado muchos discos, pero los que han sacado son casi todos unas obras de arte. Como decía, pocos grupos se toman los intervalos de tiempo en lanzar un nuevo disco. A veces, los rumores y anécdotas que rodean sus discos son de lo más raras. Os recomiendo que os leáis más abajo las curiosidades de su penúltimo disco Lateralus, el disco que más me gusta de ellos, además de escucharlo si no lo conocéis. Pero ojo, lleva tiempo y hay que saber pillarle el truco al disco/grupo!

TOOL



Para Tool no hay limitaciones de ningún tipo en la creación artística. Con cuatro músicos se bastan para dotar a sus composiciones de una riqueza de sonoridades exclusiva y sorprendente, muy marcada por su estilo pero nada agotadora para el oído (poquísimos artistas son capaces de hacer discos de casi ochenta minutos sin repetirse). Rompen las barreras que suponen los esquemas habituales de las formas musicales modernas, eliminando así todo anclaje posible con lo establecido, lo conocido, lo aceptado: la duración de los temas es generalmente alta, aunque siempre abarcan lo que creen necesario, sean dos minutos o más de diez; la estructura no sólo está alejada de estribillos, sino que es asombrosamente compleja, con singulares ritmos de bajo y batería que cambian cada dos por tres sin perder el rumbo que lleva el tema.

Los largos cortes resultan absorbentes, las introducciones que incluyen de vez en cuando sugerentes. El estilo de Tool no es nada estridente, sino muy melódico, lleno líneas musicales muy trabajadas que se entrecruzan o danzan a la par en las que pocas veces recurren a rock y/o metal de los ruidosos.

La ejecución va más allá de la perfección, resultando sobresaliente en todo aspecto: sincronización absoluta, sonido límpido esculpido por manos que no cometen ni un fallo en sus dificilísimas composiciones, ni tan siquiera en directo, donde son famosos por clavar sus temas. Muy de vez en cuando surgen bandas donde cada componente es un auténtico genio en sus instrumentos, y Tool es una de ellas: la batería de Danny Carey, que utiliza un abrumador set de unos veinte elementos, genera unos ritmos imposibles que evolucionan a la par que el corte, mientras el bajo de Justin Chancellor y la guitarra de Adam Jones se alternan en primer o segundo plano (atención a cuando el bajo se encarga de abrir los temas) con toda su gama de sonidos (utilizan innumerables pedales) de acabado perfecto, mientras la voz de Maynard Keenan hila con sus adecuados cambios de registro las generosas y trascendentes letras.

Lateralus se inicia con un corte inmenso, The Grudge, cuyos primeros compases exponen en un instante todo lo que dan de sí los juegos de bajo, batería y guitarra. Es un tema de constantes golpes de guitarra y bajo, e incluso la voz de Maynard explota en un griterío en el tramo final. Un caos orquestado por una instrumentación controlada hasta la última nota. Atención al final, capaz de quitar el aliento.

La introducción Eon Blue Apocalypse da paso a The Patient, de un estilo muchísimo más relajado que la pista anterior. Insistente acompañamiento de guitarra y un bajo en un registro más sutil (como los platillos de la batería) siguen a Maynard, quien destaca por encima de todo incluso en los momentos más estruendosos. A los dos minutos se produce una explosión de sonoridades que poco a poco van acelerando; los ritmos evolucionan hasta que la tormenta de guitarra crece aún más, alcanzando un clímax de gran intensidad.

Mantra, otra introducción extraña y oscura, con un sonido que evoca a criaturas marinas terroríficas, da paso a Schism. Extraordinarios juegos de bajo y batería van construyendo las melodías a las que se unen la voz y guitarra en otro de los grandes instantes del álbum. Ritmos muy marcados, con interrupciones y variaciones impactantes, sonoridades contenidas y otro final antológico.

Parabol, la introducción de Parabola, desarrolla la misma idea musical que Parabola pero de forma sugerente, con sonoridades livianas, casi de estilo minimalista. Enlaza de forma eficaz con el tema que introduce, el cual se presenta como el más fácil del disco para oyentes novatos: una construcción menos compleja que casi nos ofrece una canción al uso, pero sin alejarse del exquisito acabado propio de la banda.

Ticks & Leeches es otra pieza de gran longitud y con constantes evoluciones en sus ritmos: ora fuertes golpes de guitarras y baterías, ora susurrantes samplers y bajos. Maynard exprime al máximo su garganta mientras Carey realiza una interpretación de complejidad superlativa. A simple vista puede parecer un corte de improvisaciones, pero todo está estudiado y medido hasta el último segundo, sino resultaría ruido molesto.

El tema que da nombre al disco, Lateralus, es otra endiablada maravilla: nueve cortísimos minutos de apabullante genialidad, donde cada miembro desarrolla magistralmente su partes de acompañamientos, solos, melodías cruzadas y cambios de ritmos muy bien calculados y expuestos sin fisura alguna.

Disposition vuelve al registro de juguetones samplers, melodías sencillas y compases tranquilos. En Reflection vuelven a deleitarnos con lo mejor de Chancellor en una apertura inconmensurable de bajo, secundado por los samplers y la batería. El corte más largo de este álbum ofrece una atmósfera de sonoridades perturbadoras que se ven acrecentadas con la aparición del vocalista. Atención al solo de guitarra que hay sobre los siete minutos.

Una tormenta de guitarra abre Triad, uno de los momentos más violentos del disco; y finalmente Faaip De Oaid cierar el álbum al borde de los ochenta minutos con una sucesión de sonidos delirantes.



Curiosidades:

- Tres meses antes del lanzamiento oficial del disco, se había anunciado que su título iba a ser Systema Encéphale

- Este disco tiene varias particularidades que lo hacen especial. Por ejemplo, el ritmo de batería de Danny Carey (batería de Tool) forma una sucesión de Fibonacci durante la canción Lateralus del número 13 (como pistas tiene el disco): 1,1,2,3,5,8,13,1,1,2,3,5,8,13,1,1,...

- La voz que se oye en el último tema "Faaip De Oaid" corresponde a la llamada de un oyente del programa de radio americano Art Bell's en donde aseguraba ser un trabajador del Area 51

- Existe la opinión de que el orden de las canciones del disco es distinto a como fue concebido por el grupo. Los dos más sugeridos por los seguidores de Tool son 6,7,5,8,4,9,3,10,2,11,1,12,13 ("The Lateralus Prophecy") y 6,7,5,8,4,9,13,1,12,2,11,3,10 ("The Holy Gift"). Ambos producen historias diferentes para el álbum

- En la canción Lateralus se encuentra una pauta en las sílabas de las estrofas:

black [1]
then [1]
white are [2]
all I see [3]
in my infancy [5]
red and yellow then came to be [8]
reaching out to me [5]
lets me see [3]
there is [2]
so [1]
much [1]
more and [2]
beckons me [3]
to look through to these [5]
infinite possibilities [8]
as below so above and beyond I imagine [13]
drawn outside the lines of reason [8]
push the envelope [5]
watch it bend [3]


Tool - Lateralus



Tracklist:

1. The Grudge
2. Eon Blue Apocalypse
3. The Patient
4. Mantra
5. Schism
6. Parabol
7. Parabola
8. Ticks & Leeches
9. Lateralis
10. Disposition
11. Reflection
12. Triad
13. Faaip De Oiad


Año: 2001
Duración: 78:58
Procedencia: USA
Productor: David Bottrill / Tool

Descarga: Lateralus


Los videos de Tool también se merecen un mención especial. ¿Por qué? Pues por cosas como estas (video de Schism):


2 comentarios:

Fran dijo...

:) Sí, muchos caemos rendidos ante estos cuatro grandes. Estuve en Azkena y poco se puede decir que no se haya dicho ya. Como bien dices, nunca sobra ni se repite nada. Y en directo igual, aunque al acabar me quedé con la sensación de que se podía haber hecho más. ¿Estuvo alguien más por ahí?

Saludos para todos.

P.D. Otra vez totalmente de acuerdo con lo del Festimad. Me duele reconocer que al saber que venían Pearl Jam compré el bono para dos días por la expectación que se creó en torno a la visita de Queens of the Stone Age (otro grupo que tampoco te gusta, según veo... :D); se llegó a hablar de Smashing Pumpkins o Velvet Revolver (grupo que no es de mi devoción pero que habría que verlo sólo por los músicos que aglutina). Lo dicho, luego me enteré de que venían Slayer en vez de los anteriores y decidí pasar en casa el primer día del festival. Me declaro culpable de tontería superlativa.

Björn dijo...

Jajaja,

pues a mi me paso exactamente lo mismo. Esperando a que confirmaran a QOTSA o a los Smashing, y al final nada...Lo único es que nosotros fuimos a aprovechar el bono del viernes, jugando al Guitar Hero y tirandonos a la piscina de bolas en el stand de Coca-Cola. Solo estuvimos hora y media, y no vimos ningun grupo jaja Que triste no?